7-11-2026 PLAZA DE LA CRUZ VERDE





Afotando y documentando Toledo. 7-11-26. Plaza de la Cruz Verde. Su historia, las dos leyendas que me sé de este lugar, y porque se llama así (Cruz Verde) junto a más fotos en ESTE BLOG QUE ESTAIS VIENDO.
Hoy os muestro un lugar precioso, para muchos poco conocido pero que como podéis ver en el blog tiene unas vistas, para mí de las más bonitas de Toledo, y es que la plaza de la Cruz Verde, en la Cornisa, es un lugar desconocido, que no aparece en las guías de turismo, pero que podría hacerlo al ofrecer una hermosa vista de la ciudad, con el Tajo y el Valle como protagonistas. 

Mirad el blog y veréis estas vistas, son preciosas y os daréis cuenta que en esta plaza hay uno de los miradores más bonitos que tenemos en Toledo.


Es uno de los lugares que yo llamo “perdidos y recuperados”, y que incluso muchos toledanos desconocen.


Mirad el blog y os sorprenderá: 


Desde este lugar parece que se puede tocar tanto el Tajo y sus construcciones como la Ermita del Valle, su mirador e incluso hasta el Parador… por lo cerca que están.


La Plaza de la Cruz Verde en Toledo es un rincón tranquilo. Es un lugar con una panorámica natural  preciosa pero muchos toledanos la conocen por la romántica y trágica leyenda medieval que le da nombre. 



Un lugar que originalmente, no se planificó como una plaza monumental, sino que nació de forma orgánica como una pequeña plazuela de paso o ensanchamiento ya que servía de desahogo al entramado de callejuelas estrechas que descendían hacia el río Tajo.



Como os he dicho es un lugar apartado y silencioso, ideal para quienes buscan el Toledo más auténtico y menos masificado. 



Un lugar que al encontrarse en la zona alta de la Cornisa, ofrece una de las mejores vistas del foso natural que forma el río Tajo.


Desde esta plaza como podéis ver en el blog se contempla perfectamente el Cerro del Bu (un yacimiento arqueológico clave sobre los orígenes de la ciudad), el arroyo de la Degollada y la emblemática ermita de la Virgen del Valle al otro lado del río así como las magníficas vistas de la Ermita del Valle. 


Para llegar a pie a este lugar, lo ideal es callejear en dirección sur desde la zona de la Catedral o la judería hacia el paseo de la Cornisa, adentrándote por las estrechas vías peatonales de la Calle del Plegadero o la Calle Vida Pobre. 
Pero si os cuento algo de su historia antes que las dos leyendas que me sé de este lugar os diré que antiguamente, en el trazado medieval toledano, este espacio no tenía la categoría formal de "plaza" y se la conocía de manera genérica como la plazuela o rincón del Arrabal de los Curtidores.

Este nombre primitivo obedecía a la pura organización gremial del Toledo de los siglos XIV y XV…

La razón de llamarse así era tan sencilla que como esta plaza está situada en la vertiente sur del casco histórico, justo al borde del peñón y asomada al río Tajo, esta zona concentraba los talleres de los maestros curtidores y menestrales de la piel.

Ellos necesitaban la proximidad inmediata de las aguas del río para limpiar, tratar y adobar los cueros con los que comerciaban.


Así de sencillo.


Eso sí, esta Plaza de la Cruz Verde cambió la denominación de Plazuela del Arrabal de Curtidores a Plaza de la Cruz Verde a partir de la segunda mitad del siglo XV, y esto sucedió tras los sangrientos enfrentamientos del año 1467,  que luego os contaré….


Y es que para pacificar esa revuelta, las autoridades levantaron aquí un  humilladero o monumento de piedra en forma de cruz para pacificar el barrio. Pusieron también plantas trepadoras, y una de ellas llegó a cubrir por completo la cruz, y esto hizo que el ingenio popular borrara el nombre del antiguo oficio y pasara a llamarse de forma unánime Plazuela de la Cruz Verde, nombre que se oficializó en el callejero con los siglos.


Pero por qué como os he dicho era porque la Cruz se tapó de verde por la planta enredadera. 

Estos enfrentamiento como os he dicho sucedieron en el año 1467, y fue debido a la tensión social que hacía que hubiera constantes choques entre los cristianos viejos (antiguos pobladores) y los judeoconversos (cristianos nuevos que habitaban los barrios comerciales vecinos). 
Estas batallas entre judeoconversos y cristianos viejos fueron tan importantes y cruentas en Toledo que dieron de sí para escribir un capítulo entero de nuestra historia y por supuesto de ahí surgieron varias leyendas como la que se titula  ‘La leyenda de la Cruz Verde’ y que quizás sea una de las menos conocidas en nuestra ciudad. 

Pero lo que pasó realmente en el célebre motín de julio de 1467 fue que tras una fuerte disputa en el Alcaná (el mercado principal), las batallas vecinales más feroces se trasladaron a las parroquias colindantes de San Andrés y San Lorenzo, arrastrando a este recodo de la ciudad y a esta plaza donde los jefes de las distintas facciones nobiliarias y vecinales se enfrentaron cuerpo a cuerpo. 

Para intentar que la paz volviera, las autoridades eclesiásticas levantaron una cruz de piedra en medio de la plazuela. 

Se pretendía con esta Cruz sacralizar el espacio espiritualmente y servir de recordatorio religioso para frenar futuros combates entre los bandos rivales. 

Con los años, el crecimiento espontáneo de la planta trepadora sobre la Cruz acabó por darle el nombre definitivo de Cruz Verde, borrando el recuerdo de los antiguos curtidores para dar paso a las famosas leyendas románticas del Toledo.

Claro que queda más bonito decir que se llama Cruz Verde por las leyendas toledanas…

En muchos lugares de España hay sitios denominados Cruz Verde y es debido a que la Inquisición colocaba allí su emblemática cruz verde de madera antes de los autos de fe pero en Toledo es por esto que os cuento…

Para no liaros, SE NOTA QUE SOLO SOY DE FOTOS, lo REAL fue que una robusta planta trepadora (hiedra o enredadera) brotó de forma natural en la base de la estructura y, con los años, trepó hasta cubrir por completo los brazos del monumento o CRUZ  de piedra.

Una cruz completamente verde en medio del árido y empedrado casco toledano llamó poderosamente la atención de los vecinos.

Y los toledanos, muy dados a poetizar su entorno, tejieron a su alrededor la famosa leyenda de los amantes María y Pedro, justificando el misterioso verdor de la planta como un milagro alimentado por las lágrimas del joven. 

Una leyenda que cuenta como en aquellos tiempos las luchas entre clanes las protagonizaban los Ayala y los Silva. Dos familias de postín toledanas….

La leyenda tiene como protagonistas a María (Familia de los Silva) y a Pedro (familia de los Ayala), estos dos jóvenes se conocieron, se enamoraron y venían a este lugar que os muestro a “hablar”…. o lo que surja jajajajaja.... 

Pero una tarde Pedro Ayala se entera que el padre de María Silva ha muerto en una reyerta en el Alcaná a manos de la familia Ayala. Esto es algo que la chica, -siendo huérfana también de madre-, no logra superar y poco tiempo después cae enferma y muere en pocas semanas de melancolía (depresión), según decían los vecinos. 

La leyenda, que cada tarde al caer el Sol, terminadas las labores cotidianas, venía Pedro a los pies de la gran Cruz a llorar por la muerte de su amada y por su ilusión perdida.

No pasó mucho tiempo cuando Pedro desapareció de Toledo y nunca más de él se supo. Hubo quien dijo que se había quitado la vida, otros que había entrado en un convento. Nunca se conoció su paradero. 

Observaron los vecinos que a partir de entonces unas hierbas trepadoras comenzaron a crecer y que en breve espacio de tiempo llegaron a alcanzar los brazos de la Cruz. Nunca se había visto este prodigio en la plaza y no tardó la vecindad en achacar este fenómeno a las lágrimas de Pedro con las cuales había regado cada atardecer la base de la Cruz. A partir de entonces el humilladero de piedra fue denominado como La Cruz Verde. 

Y desde entonces viene llamándose la plazuela de tan poéticos recuerdos,  plazuela de la Cruz Verde. La cruz ha desaparecido en nuestros días; pero el pueblo perpetuó tan tiernos episodios en el siguiente cantar:
 
«Yo voy a la cruz verde me siento en su peana,
y allí me pongo á llorar la muerte de mi serrana.»

Hay varias versiones sobre esta leyenda pero hoy os cuento esta, porque la otra habla de una familia de curtidores, pero esta es más poética…

Si me extiendo más en la leyenda nos daremos cuenta que esta leyenda se ambienta a mediados del siglo XV, en una Toledo dividida y peligrosa. La ciudad estaba ensangrentada por la rivalidad a muerte entre los Silva (el bando que protegía a los conversos y ricos comerciantes) y los Ayala (los caballeros de linaje noble y cristianos viejos).

En medio de este clima de odio, nació un amor prohibido. María del Sagrario, una hermosa joven de ojos tristes vinculada por lazos familiares al bando de los Silva, se había enamorado perdidamente de Pedro, un joven ballestero que, para desgracia de ambos, servía y combatía bajo las órdenes de los Ayala. 
Conscientes de que sus familias jamás aceptarían su unión, los jóvenes buscaban el lugar más apartado y oscuro de la ciudad para verse en secreto. Ese lugar era este de las FOTOS, un lugar al final del barrio de los curtidores, donde se alzaba una solitaria y fría cruz de piedra que vigilaba el abismo sobre el río Tajo. Allí, al amparo de la noche, se juraban amor eterno. 

Pero…  una noche de verano, el odio latente en Toledo estalló con una violencia inusitada. Una disputa en el mercado del Alcaná encendió la mecha, y las campanas de las iglesias comenzaron a arrebato. Las calles se llenaron de hombres armados con antorchas, espadas y ballestas. Pedro se vio obligado a empuñar las armas junto a sus señores, los Ayala.

El combate callejero fue feroz y se extendió rápidamente hacia la zona sur del casco histórico. En medio del caos, un grupo de hombres del bando de los Ayala acorraló a los defensores de los Silva cerca del río. 

Entre el estrépito de las espadas y los gritos de agonía, el padre de María cayó mortalmente herido.

Al enterarse de la noticia, la mente de la joven se quebró. No solo había perdido a su padre, sino que sabía que el bando del hombre al que amaba era el responsable de la desgracia de su familia. El abismo entre ellos se volvió insalvable. 

Rota por el dolor y la culpa, María se recluyó en su casa. Se negó a comer y pasó los días mirando fijamente a través de la ventana hacia las aguas del Tajo. La culpa de amar al enemigo y el luto por su padre consumieron su salud rápidamente. Pocas semanas después del motín, María falleció de melancolía, con el nombre de Pedro en sus últimos labios.

Pedro, al enterarse de la muerte de su amada, enloqueció de dolor. Abandonó las armas, a sus señores y su vida como ballestero. Desapareció de la circulación de la ciudad, y muchos pensaron que se había arrojado al río o que había huido de Toledo para siempre. 

Sin embargo, Pedro no se había marchado. Cada noche, cuando la ciudad quedaba en absoluto silencio y los serenos se retiraban, una silueta fantasmal subía cojeando por la calle de la Vida Pobre hasta llegar a la plaza. Era Pedro.

El joven pasaba las noches enteras de rodillas, abrazado a la fría cruz de piedra donde antes abrazaba a María.

Allí lloraba amargamente, regando los peldaños del monumento con sus lágrimas de desesperación hasta que despuntaba el alba. 

Pasaron los meses y llegó la primavera. Los vecinos del barrio empezaron a notar algo insólito: de una grieta en la base de la piedra, justo donde caían las lágrimas del joven, brotó una planta trepadora de un verde intensísimo.

La planta creció a una velocidad sobrenatural. En pocas semanas, la hiedra trepó por el fuste y se extendió por los brazos de la cruz, cubriéndola por completo con un manto espeso de hojas vivas. 

Una mañana, los vecinos encontraron el cuerpo sin vida de Pedro, recostado pacíficamente al pie del monumento. Lo asombroso fue que la enredadera había dejado caer algunas de sus ramas verdes sobre el pecho del joven, como si la propia cruz lo estuviera abrazando.

Desde aquel día, los toledanos afirmaron que el verdor de la planta no era natural, sino el fruto de las lágrimas de Pedro y el alma de María unidos para siempre. El monumento de piedra quedó bautizado para la eternidad como la Cruz Verde. 

Me estoy extendiendo mucho, pero es que tengo muchas fotos del lugar como podéis ver, ya la otra leyenda la cuento otro día SI SIGO PUBLICANDO Y SE VALORAN LAS FOTOS DE HOY… 

No quiero dejar de decir que la CRUZ VERDE NO ESTÁ, porque  las tropas francesas durante la guerra de la Independencia del año 1808, destruyeron la Cruz nada más entrar en Toledo y hoy solo nos queda el nombre de la plaza y la leyenda que seguirá viva siempre que haya alguien que quiera escucharla. 


Esta leyenda es una de las menos conocidas en Toledo. Pero no por eso menos bonita 

Y yo no os aburro más… hay que VER EL BLOG, pero recordad que:

La cruz ha desaparecido en nuestros días; pero el pueblo perpetuó tan tiernos episodios en el siguiente cantar:
 
«Yo voy a la cruz verde me siento en su peana,
y allí me pongo a llorar la muerte de mi serrana.
»

Recordad que daré a me ENCANTA al leeros…. Los días que no pueda contestar…  y que SOLO ESPERO QUE OS GUSTEN LAS FOTOS de este modesto aficionadillo a la fotografía, y para cualquier duda os responderé en mi página de Facebook o en mi blog…

Y como siempre os recuerdo que se pueden ver estas cosas y otras más en mi blog, VEREIS LA PRECIOSAS VISTAS DE ESTE LUGAR, SU PASEO Y MIL DETALLES… ADEMAS SI NO VEIS EL BLOG, NO ENTENDEREIS MUCHAS COSAS QUE OS PONGO, Y OS QUEDAREIS A MEDIAS, YO CREO QUE ES NECESARIO…  os lo recomiendo;

YO NO GANO NADA, PERO ME AYUDA Y ANIMA A SEGUIR…  SOLO PRETENDO ACERCAR TOLEDO Y HACEROS SENTIR TOLEDO.


Nunca olvidéis que una IMAGEN vale más que MIL PALABRAS. El componente más importante de una cámara está detrás de ella.

Y QUE LOS TEXTOS SON UN ADORNO A MIS FOTOS.


Por cierto si alguien quiere ver todas mis publicaciones, en el blog no se borra nada, y son 13 años a diario, TAMBIEN hay un buscador para encontrar todo lo publicado…

“El verdadero propósito es buscar cada día un ratito de felicidad”

Feliz día.

Y estas son todas las fotos de hoy:






































GRACIAS A LOS QUE HABÉIS VISTO HASTA AQUÍ, ES SEÑAL QUE VALORÁIS LAS FOTOS.

https://joseherfer.blogspot.com/


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