17-10-2026 PLAZA DE ABDON DE PAZ


Afotando y documentando Toledo. 17-10-26. Plaza de Abdón de Paz. Su historia y sus leyendas en ESTE BLOG, también sabréis quien fue Abdón de Paz.

Hoy os muestro la Plaza de Abdón de Paz, conocida en Toledo como la Plaza de la Cabeza por su leyenda y como siempre cada foto tiene su porqué, otras veces os he contado la historia de la plaza, incluso con toques esotéricos, también os he contado lo del bello palacete de estilo barroco tardío que fue residencia oficial del Canónigo Obrero de la Catedral y que tras la desamortización de Mendizábal, ocupó la Escuela Normal de Magisterio en 1841, posteriormente fue ocupado por un grupo escolar hasta la adquisición por parte de la Diputación de Toledo del edificio donde se le dio uso como residencia de ancianos, posteriormente fue utilizado como Colegio Mayor Femenino y lo último que sé es que fue una escuela taller.  Y que será reformado en breve, pero todo esto ya os lo contado y solo soy de fotos y debido a lo poco que se ven mis fotos, puse sigo vaciando mis archivos… que pena tras trece años a diario… Es lo que sentí ayer tras unas fotos muy buenas... 


Pero como a nadie le importan mis cosas he de deciros como adorno a mis fotos que la Plaza de Abdón de Paz en Toledo se llamó anteriormente Plaza de la Cabeza porque allí como recordareis y se ve en un rotulo de la calle se expuso públicamente la cabeza cortada del Alguacil Mayor de la ciudad durante el siglo XIII. 

Una leyenda e Historia donde la tradición señala que el Alguacil Mayor de Toledo fue decapitado por orden del rey Fernando III el Santo.

Su cabeza fue colocada en este cruce de calles como advertencia y castigo ejemplar, un impacto que fijó el nombre en la memoria de los vecinos de Toledo.


En  el año 1898, el Ayuntamiento renombró la plaza en honor al escritor Abdón de Paz,  natural del pueblo toledano de Polán y que vivió aquí en su juventud. 


Espero que recordéis que la zona también está vinculada a historias de los templarios y a callejones históricos que conectaban con la judería.

Y es que Toledo no es una ciudad que se explique sola. Aquí, durante siglos, la gente necesitó poner nombre a lo que no entendía, a lo que dolía, a lo que asombraba o daba miedo. Y así nacieron calles, callejones y rincones cuyo nombre no procede de un santo ni de un noble, sino de una leyenda popular. 


En épocas pasadas, crear una leyenda era una auténtica operación de comunicación que cumplía varios objetivos, como eran aleccionar a una población mayoritariamente analfabeta mediante relatos transmitidos de boca en boca; justificar acusaciones, reales o inventadas al servicio de determinados intereses; o señalar y advertir sobre uniones consideradas inaceptables entre distintos credos y religiones.

Fijar esas historias en el callejero fue una forma eficaz de garantizar su permanencia, convirtiendo calles y plazas en auténticos archivos de la memoria colectiva que han llegado hasta nuestros días. 


No hablo de cuentos modernos ni de adornos turísticos: muchas de estas historias están documentadas desde la Edad Media y formaron parte de la vida cotidiana de la ciudad de Toledo. 

Algunas son tiernas; otras, directamente inquietantes.

Otras desconocidas como lo que os conté ayer, pero todas dejaron huella en los nombres de un callejero abigarrado y estrecho por el que ahora pasean turistas y sus habitantes. 


Pero estoy con la Plaza de la Cabeza y como todos sabéis el nombre no es metafórico, ya que según la tradición, en este lugar se expuso públicamente la cabeza de un ajusticiado, como advertencia.


El impacto fue tal que el recuerdo quedó fijado en la memoria colectiva y acabó dando nombre al espacio. En Toledo, cuando algo impresiona de verdad, no se olvida fácilmente. 


La leyenda de la antigua Plaza de la Cabeza (hoy Plaza de Abdón de Paz) está directamente conectada con otra famosa narración toledana: la leyenda de los "Niños Hermosos” donde el trasfondo de ella mezcla la codicia, el abuso de poder y la implacable justicia medieval en el Toledo del siglo XIII.

Una leyenda que cuenta como hacia el año 1220, el corregidor o Alguacil Mayor de Toledo era don Fernando Gonzalo. 

La tradición lo describe como un gobernante corrupto, déspota y cruel que aterrorizaba a los ciudadanos. 

Se dedicaba a confiscar bienes materiales, cobrar impuestos abusivos y forzar a las mujeres de la ciudad aprovechando su posición de poder inalcanzable.

En un adarve cercano a este lugar, de la judería menor vivía una joven viuda, conocida en el barrio por su honradez y por ser madre de dos niños de extraordinaria belleza. El Alguacil Mayor se encaprichó de la mujer.
Al ser rechazado sistemáticamente por ella, decidió abusar de su autoridad: secuestró a sus dos hijos para obligarla a someterse a sus deseos bajo amenaza de muerte para los pequeños. 


No me quiero extender POR CULPA DE ALGUNOS QUE NO VEN EL BLOG O NO VEN MIS PUBLICACIONES DIRECTAMENTE, Y ME DICEN QUE NO LES SALE, JAJAJAJAJA, pero por seguir con la historia os diré que poco después, el rey Fernando III el Santo llegó a Toledo y siguiendo la costumbre medieval, el monarca instaló su trono en la plaza de Zocodover para escuchar directamente las quejas de los ciudadanos comunes. Aunque la población odiaba al alguacil, nadie se atrevía a hablar por miedo a represalias.

Entre la multitud que estaba presente en Zocodover ante el Rey, se oyó a una mujer desesperada y llorando, esta mujer viuda, esquivó a la guardia real, se arrodilló ante el rey y denunció públicamente el secuestro y las extorsiones del gobernante. 

Insisto que no me quiero enrollar pero el rey Fernando III, al comprobar la veracidad del crimen y el abuso de confianza de su subordinado, dictó una sentencia inmediata y fulminante y esta fue que:
•       Ordenó la liberación inmediata de los niños.
•       Condenó al Alguacil Mayor a morir decapitado en el acto por traición a su cargo.
•       Para infundir un temor reverencial a la ley, mandó clavar la cabeza cortada en un poste justo en el cruce de calles cercano a la vivienda de la viuda.

La cabeza permaneció expuesta durante días a la vista de los vecinos. El impacto de ver los restos del hombre más poderoso de la ciudad pudriéndose en el lugar que os muestro en las fotos fue tan brutal que el espacio pasó a llamarse de inmediato Plaza de la Cabeza. 

Esta leyenda dejó marcas físicas en el callejero actual de la ciudad porque el lugar donde vivía la viuda, llamado el Callejón de los Niños Hermosos y que no os amuestro porque estaba en obras se ubica a escasos 30 metros de la plaza y recuerda el hogar de los niños secuestrados. 

Sí, la literatura oral toledana guarda matices específicos y dinámicas de la época que enriquecen los pormenores de esta historia recogidos por expertos en las leyendas toledanas.

No me he querido enrollar pero las crónicas populares describen al Alguacil Mayor no solo como un corrupto administrativo, sino como un depredador sexual, y que presumía abiertamente de que ninguna mujer de Toledo podía resistirse a sus encantos o a su dinero. 

Lo que más enfureció al  Alguacil fue que la viuda no lo rechazó por timidez, sino por desprecio absoluto hacia su carácter. Al verse humillado en su orgullo de conquistador, pasó del acoso sutil a la violencia del secuestro.

Cuando Fernando III el Santo se sentó en su trono en la Plaza de Zocodover, se produjo un fenómeno muy común en el Toledo medieval: el miedo colectivo. 

Y es que el rey preguntó repetidas veces si había agravios que reparar en la ciudad. Los ciudadanos miraban al suelo en absoluto silencio porque don Fernando Gonzalo estaba de pie justo al lado del trono real, vigilando con mirada amenazante a cualquiera que osara dar un paso al frente. El valor de la viuda rompió ese anillo de terror. 


Por eso Fernando III ejecutó al Alguacil sin juicio previo ya que al escuchar el llanto de la madre y la posterior confesión involuntaria (o el tartamudeo culpable) del alguacil, Fernando III consideró que el delito era flagrante y que un oficial real que abusaba de los débiles cometía alta traición a la corona. 

La leyenda narra que cuando el verdugo levantó la cabeza cortada en la plaza pública, la multitud que antes callaba por temor rompió en un grito unánime de júbilo y liberación. 

Pero estamos con la Plaza de Abdón de Paz, que guarda mil historias, y no os voy a  contar lo esotérico del lugar para no ser pesado pero esta plaza guarda el misterio de la cuarta calle "robada", y es que la actual fisonomía de la Plaza de Abdón de Paz como podéis ver es la de un cruce peatonal asimétrico y empinado.


Sin embargo, los investigadores locales recuerdan que hasta el siglo XIX tenía una cuarta calle, esta calle desaparecida era uno de los llamados "callejones robados" de Toledo.

Eran adarves de la Judería Menor que los propios vecinos o instituciones tapiaban ilegalmente con el paso de los siglos para ampliar sus viviendas o para protegerse de asaltos y revueltas, dejando el espacio tal y como se contempla en la actualidad. 


La desaparición de esa cuarta calle de la Plaza de Abdón de Paz es uno de los ejemplos más claros del fenómeno urbano de los "callejones robados" de Toledo.


¿Hacia dónde iba esa calle?

Pues he deciros que hasta finales del siglo XIX, la plaza era un cruce simétrico de cuatro vías. A las actuales calles del Locum, San Juan Labrador y del Cristo de la Calavera, se sumaba este cuarto acceso directo que se adentraba en la Judería Menor conectando con los adarves traseros. 

Y jajajaja, no fue un descuido urbanístico, sino una acción deliberada de los vecinos y de las instituciones religiosas locales porque como os he dicho durante la Edad Media y los siglos posteriores, la gente expandía sus casas construyendo habitaciones superiores flotantes o directamente tapiando los extremos del callejón con rejas y portones para ganar metros cuadrados públicos de forma privada. 


Específicamente en esta zona (la antigua aljama o judería), estos callejones cerrados tenían una función defensiva crucial ya que servían a la comunidad judía para repeler y esconderse de los pogromos (ataques violentos populares).

Funcionaba de manera que si una multitud intentaba asaltar el barrio, los locales se refugiaban en estos adarves y cerraban sus pesadas cancelas de hierro, convirtiendo el callejón en un callejón sin salida impenetrable para los agresores.

La calle de la que os hablo en la actualidad fue absorbida definitivamente por las fincas colindantes, reduciéndose al mínimo espacio transitable y quedando clausurada al público general. 

Como herencia de estos "robos" históricos masivos en todo Toledo, el Ayuntamiento comenzó a colgar azulejos con la inscripción institucional "Esta calle es de Toledo", que os he mostrado otras veces, y esta Jajajajaja, era la fórmula legal para advertir a los propietarios que, aunque construyeran encima, el suelo seguía siendo de propiedad municipal y de libre tránsito. 

Otra leyenda de este lugar, os recuerdo que es zona templaria está relacionada con Baphomet y que también explica por qué en Toledo se llama a este lugar como “De la Cabeza” …

Según algunas fuentes esta referencia a la “Cabeza” y al estar en pleno barrio templario hace que este lugar se vuelva misterioso, esotérico, o enigmático…

Para muchos aficionados al mundo de los Templarios este lugar da respuesta a una supuesta “cabeza mágica” que habría poseído la Orden del Temple.

Esta Cabeza “Parlante” de varios rostros los templarios condenados en París la llamaron Baphomet…

Una cabeza mágica y parlante de Baphomet parece estar señalando uno de los símbolos más clásicos de la Tradición del Temple


Al mismo tiempo, los Templarios y esta idea de varios rostros en uno, acerca al principio esotérico de la “diada cósmica” o unión armoniosa de la dualidad originaria de la que surge la Creación: 

Lo masculino y lo femenino, lo activo y pasivo, el espíritu y el alma… dualidad armoniosa unificada en un nivel superior de orden y equilibro que, en el ámbito de la alquimia, corresponderá a la figura del andrógino. 

Por otra parte, el símbolo de una “cabeza mágica” que habla diversas lenguas, puede apuntar precisamente, al conocimiento superior al que da acceso la realización del misterio alquímico del andrógino. 


Esto es algo que no pasa solo en Toledo ya que se adora la cabeza en otros sitios como San Saturio en Soria….

Y todas las leyendas de Toledo o casi todas están relacionadas ya que, si antes os he dicho de la relación con la de los “Niños Hermosos”, esto de Baphomet, esta relacionada con la del Marqués de Villena que en los jardines del Transito le dictaba sus tratados alquimistas, jajajaja. 


Ufff, que me enrollo de nuevo y no quiero…. GRACIAS A ALGUNAS PERSONAS…

Espero que os gusten las fotos, que es lo que importa.

Recordad que daré a me ENCANTA al leeros…. Los días que no pueda contestar…  y que SOLO ESPERO QUE OS GUSTEN LAS FOTOS de este modesto aficionadillo a la fotografía, y para cualquier duda os responderé en mi página de Facebook o en mi blog…


Y como siempre os recuerdo que se pueden ver estas cosas y otras más en mi blog, ADEMAS SI NO VEIS EL BLOG, NO ENTENDEREIS MUCHAS COSAS QUE OS PONGO, Y OS QUEDAREIS A MEDIAS, YO CREO QUE ES NECESARIO… 

YO NO GANO NADA, PERO ME AYUDA Y ANIMA A SEGUIR…  SOLO PRETENDO ACERCAR TOLEDO Y HACEROS SENTIR TOLEDO.

Nunca olvidéis que una IMAGEN vale más que MIL PALABRAS. El componente más importante de una cámara está detrás de ella. Y QUE LOS TEXTOS SON UN ADORNO A MIS FOTOS.

Por cierto si alguien quiere ver todas mis publicaciones, en el blog no se borra nada, y son 13 años a diario, y hay un buscador para encontrar todo lo publicado… 


“El verdadero propósito es buscar cada día un ratito de felicidad”

Feliz día.

Y estas son todas las fotos de hoy:














GRACIAS A LOS QUE HABÉIS VISTO HASTA AQUÍ, ES SEÑAL QUE VALORÁIS LAS FOTOS.

 https://joseherfer.blogspot.com/

 

 


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