28-8-2026 HOTEL CASTILLA Y PLAZA DE SAN AGUSTIN

Afotando y documentando Toledo. 28-7-26. Plaza de San Agustín y antiguo Hotel Castilla, también algunas fotos antiguas de este precioso lugar que en la actualidad es la actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo.



Y para ver todo lo mejor es ver ESTE BLOG.


Hoy se celebra San Agustín y he pensado que estaría bien mostraros algo relacionado con este gran santo, felicidades a todos los que celebren su onomástica, y les dedico las fotos de hoy a ellos.


Un lugar del que os he contado varias veces su historia y que hoy volveré a contar aunque siempre con matices diferentes ya que al  igual que las FOTOS NO SE REPITE NADA, QUIZÁS PUEDE SER PARECIDO PERO JAMÁS IGUAL… 

Pero antes de contaros algo de este edificio os quiero decir que he tenido que ir a  hacer nuevas fotos, ya que el Ayuntamiento decidió talar este árbol:

Y claro me sabia mal mostrarlo sin mostrar la realidad así que subí a Toledo e hice otras fotos sin árbol como estas:




Así que ya sabéis que las de sin árbol son las más recientes, jajajaja


Un edificio este del Antiguo Hotel Castilla, actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo, que se levanta en el solar donde se ubicara el Convento de San Agustín de Agustinos Recoletos, arruinado tras la desamortización y demolido por completo en 1882.


Por eso esta plaza se llama de San Agustín, si es que todo tiene su porqué….


Es curioso porque cuando solo había aquí un solar se situó en esta plaza una especie de teatro de verano, y que se usó hasta la construcción del hotel,  en el año 1891. 

También se usó el solar como almacenes e incluso hubo una fábrica de fideos….

El Hotel Castilla como digo inaugurado en el año 1891 fue uno de los primeros hoteles de cinco estrellas de España. 




Fue construido por dos socios, el irlandés Francisco O´Priede y el Marqués de Castrillo, llamado Juan Jose Fernández de Villavicencio, y de inmediato se convirtió en lugar de alojamiento de los turistas más distinguidos, especialmente frecuentado por extranjeros. 

Tanto el irlandés O´Priede como el Marqués de Castrillo se dieron cuenta que abrir en Toledo un hotel de gran lujo, les podría dar grandes beneficios económicos, y más tras comprobar que la cercanía con Madrid se acortaba más aun por la llegada del tren a Toledo. 


Se fijaron ambos en como crecía la moda de los viajes de placer entre las élites que ellos frecuentaban, jajajaja, y también se dieron cuenta que en España hacía falta muchos establecimientos con unas condiciones básicas y confortables. 

Toledo, pensaron que podía ser un punto para llevar a aquella élite viajera durante unos días y descubrir, desde un confortable hotel, una ciudad repleta de historia, poseedora de un rico álbum artístico.

Así que para ello en el año 1889 adquirieron un céntrico solar en la plaza de San Agustín, muy cerca de Zocodover que hasta el año 1821 como os he dicho había sido un convento de agustinos recoletos que, tras ser desamortizado, se subastó por lotes en  el año 1835. 

Quizás os suena el nombre de Safont en Toledo, pues deciros que José Safont Lluch que era un MUY HABIL ESPECULADOR compró los mejores lotes para transferirlos de inmediato al Marques de Castrillo aumentando multiplicando por tres su valor…




El marqués de Castrillo pagó 30.000 pesetas por los casi 1.400 metros cuadrados del antiguo  convento. En el año 1890 se solicitó permiso de obras para erigir allí un hotel que pronto destacaría entre los hospedajes existentes. 

Y que incluso haría la competencia al famoso Fonda del Caballero, situado en la calle de la Sillería, donde está el actual Hotel de la Sillería. 



Para este proyecto de hotel, Castrillo llamó al arquitecto madrileño Joaquín Kramer Arnaiz. Kramer  decidió construir el edificio a partir del gótico hispano-flamenco y del plateresco. En las fachadas, diseñó huecos, antepechos y una crestería inspiradas en San Juan de los Reyes que, por aquel entonces, reconstruía Arturo Mélida. 



En el vestíbulo y en las galerías asomadas al patio situó matices platerescos de Alonso de Covarrubias vistos en la capilla de San Clemente y en el Hospital de Santa Cruz, cuya escalera claustral copió a menor escala.



De las yeserías murales se encargó el escultor  Castaños. En torno al gran patio-recibidor, emplazó el comedor, diversas salas de estar y una terraza.

En la primera planta estaban las estancias más lujosas con baño completo incluido.

La segunda acogía las de menor categoría. En total había una treintena de habitaciones.

El sótano albergaba los servicios generales: cocina, despensa, bodega, lavandería, etc. 

Desde sus inicios, el flamante hospedaje contó con agua corriente, electricidad, teléfono y calefacción central, comodidades impensables para la mayoría de la población.


Existía un jardín posterior, propicio para la tertulia, colindante con la vivienda privada de los dueños. 


Ya como Hotel Castilla lo inauguró la compañia Willemenot et Cíe, una entidad dirigida por el marqués de Castrillo y un socio francés en la gerencia: Alfonso Willemenot pero esta sociedad se disolvió por desavenencias entre ellos y aparece Francisco Priede Fernández  quien es importante saber que estaba casado con Mercedes Hevía Suárez ambos de ascendencia asturiana y siempre conocidos como los dueños del Castilla.



Algunos de sus hijos (Francisca, Carlos, Mercedes –casada con el escritor Félix Urabayen-, María Josefa, Francisco y Juan) se involucraron en la actividad de la empresa paterna. 

Hasta julio de 1936, el hotel tuvo su época dorada siendo un referente en la vida de la ciudad y bien conocido fuera de ella. Atraía su artístico edificio, la cuidada atención, una cocina con matices internacionales y ser un espacio ideal para todo tipo de actos. 


Era un lugar de exquisito trato y calidad en el servicio. En él se alojaban ilustres visitantes como por ejemplo Benito Pérez Galdós quien escribió las maravillas de este Hotel al igual que hizo el poeta Rilke quien comparó al hotel con la llegada de Cristo. 


Pérez Galdós que le llega a nombrar en su novela   “Memorias de un desmemoriado”. Poniendo esto:

"Ahora que se habla tanto del turismo, ninfa mía, se me ocurre que Toledo debiera ser uno de los lugares de la Tierra más frecuentados de viajeros y artistas. Existe aquí el magnífico Hotel Castilla, construido por el inteligente  marqués del Castrillo, pero es de reducidas dimensiones. ¡Qué fabuloso número de extranjeros atraería Toledo si el Alcázar fuera convertido en un hotel! (...)

Pero dejémonos de ensoñaciones quiméricas (...) vámonos al Hotel de Castilla, donde hallaremos excelente trato y una sociedad escogidísima de franceses, ingleses y yanquis
". 

En el año 1911 llegó a Toledo una de las personas más importantes de la literatura relacionada con Toledo, el navarro Felix Urabayen, que como os he dicho antes se casó, para disgusto de los jóvenes adinerados de Toledo, con la hija de O´Priede, Doña Mercedes de Priede y Hevia, por lo que Urabayen pasó a ser el copropietario del Hotel Castilla.


Tal vez por ello, en la publicidad del Hotel de la época figuraba al dorso un anuncio de sus novelas…. 

El Antiguo Hotel Castilla, alojaba a lo mejor del mundo de la época , además otra curiosidad es que este lugar incorporó al lenguaje toledano la palabra “hotel” ya que los toledanos hablaban de fondas, posadas o pensiones, y esta palabra “hotel” era una novedad idiomática para los toledanos que tardaron algún tiempo en  pronunciar y hacerla algo habitual. 

Un edificio este que os muestro que tenía una suite, en la planta principal destinada a los reyes que venían a Toledo en ocasiones. O la nobleza europea que visitaba la ciudad, para contemplar los restos de un tiempo congelado, tan atractivo para Románticos y viajeros de mediados del siglo XIX y primera parte del XX.

En la misma planta disponía de habitación permanente el duque de Veragua y los nobles que integraban el séquito real. 

Para entender todo esto se ha publicado un libro que yo NO HE LEIDO PERO QUE ME LE RECOMIENDAN.

El libro en cuestión se titula  “Un Hotel para la vieja ciudad”.

Está escrito por Isabel Ferreras Cuadrado, y relata las historias y personajes que se resisten al deterioro de los siglos acaecidos en estas paredes.


Un libro en el que destaca la frase de Urabayen que dijo:

 “Toledo ha sido en todas las épocas sede y asiento de familias celebres en las letras y en artes de artesanía. En Toledo vivieron los Arfe, los Churrigueras, los Horozcos, los Covarrubias, los Rojas, los Moleros, los Baroja, los Maracos. Hoy, famosos en la historia de la ciudad, solo quedan los Meneses.”


En el libro de Isabel Ferreras podríamos entender como Toledo se definía por el número de sagas familiares que puedan servir como materiales novelescos a escritores en ciernes o consagrados. 

Y la de los Priede-Urabayen reúne los requisitos para formar parte de la galería de familias artísticas.

Por esto os recomiendo este libro, un libro que según me dicen está entre la historia, la memoria, las noticias de periódicos de la época,  la trayectoria de la propia autora y hasta la recomendación de música y canciones para cerrar cada capítulo junto al relato de Rosa María, la nieta de Urabayen. 


Pero no me quiero enrollar aunque si quiero insistir que en este hotel se alojaban los reyes de España, el séquito que lo acompañaba y  la intelectualidad española y europeo del momento. Era, por lo demás, el lugar más culto, más admirado y envidiado de los toledanos. 

Pero llegó la maldita Guerra Civil y si, el edificio siguió en pie, sin embargo, los propietarios habían salido de Toledo y, desde octubre de 1936, la comandancia militar situó allí su sede.


Sabida la cercanía de los Priede a los partidos republicanos, sus bienes, incluido el Hotel Castilla, fueron incautados por las leyes franquistas.

En 1938 quedó gestionado por el Servicio Nacional del Turismo.

Tras el destrozo de la guerra civil, Regiones Devastadas organizó el espacio y las edificaciones como las contemplamos en la actualidad.

El antiguo Hotel de Castilla quedaba, cautivo y desfigurado, atrapado en un hueco, llamado plaza de San Agustín. 

Félix Urabayen fue detenido en la estación madrileña de Atocha cuando regresaba desde  Valencia a Madrid para intentar reorganizar una vida rota por una guerra civil de la que él no quiso huir.


Y es que no tenía por qué exiliarse. Urabayen tuvo la "desgracia" de ser una persona independiente por lo que estaba en el punto de mira de ambos bandos: de los nacionales por haber militado en Acción Republicana y de los republicanos por haber alojado en el hotel a amigos religiosos, por lo que fue amenazado de muerte por unos milicianos cuando fueron al Hotel Castilla a capturar a "un pobre hombre de Acción Católica" allí escondido.

Aterrorizado por su situación, ese mismo día Urabayen huyó de Toledo para nunca más volver. 

En la historia del Hotel Castilla deciros que las autoridades republicanas lo ocuparon con guardias de asalto y cuando la ciudad cayó en manos del bando nacional, el Hotel Castilla fue sede  del cardenal Gomá ya que el Palacio Arzobispal estaba aún en manos de milicianos republicanos que se habían atrincherado allí. 

Pero tema guerra ya cansa un poco aunque quiero decir que Félix Urabayen, encarcelado,  fue liberado por su grave estado de salud, muriendo el 8 de febrero de 1943.

Tres años más tarde, en el año 1946, la lucha de la familia ante los tribunales concluyó, con la devolución del hotel.


Pero nada era igual, los efectos de dos posguerras -la española y la mundial-, las dificultades del abastecimiento y un exiguo turismo hizo que en el año 1948 los dueños vendían el inmueble al Instituto Nacional de Previsión acabando con las historias del Hotel Castilla en la plaza de San Agustín.

En la actualidad, como os decía al principio, alberga la Tesorería General de la Seguridad Social pero al menos a mí me da que tiene ese aire señorial de otros tiempos, y más si veis las fotos del blog, me refiero tanto a  las antiguas como a las nuevas.


Y bueno yo no os aburro más, espero que las fotos sean de vuestro agrado, pero hay que ver el blog que si no, no entendéis nada….

Recordad que daré a me ENCANTA al leeros…. Los días que no pueda contestar…  y que SOLO ESPERO QUE OS GUSTEN LAS FOTOS de este modesto aficionadillo a la fotografía, y para cualquier duda os responderé en mi página de Facebook o en mi blog…

Y como siempre os recuerdo que se pueden ver estas cosas y otras más en mi blog

VEREIS FOTOS ANTIGUAS QUE OS ENCANTARAN… ADEMAS SI NO VEIS EL BLOG, NO ENTENDEREIS MUCHAS COSAS QUE OS PONGO, Y OS QUEDAREIS A MEDIAS, YO CREO QUE ES NECESARIO…  os lo recomiendo; 

YO NO GANO NADA, PERO ME AYUDA Y ANIMA A SEGUIR…  SOLO PRETENDO ACERCAR TOLEDO Y HACEROS SENTIR TOLEDO.

Nunca olvidéis que una IMAGEN vale más que MIL PALABRAS.

El componente más importante de una cámara está detrás de ella.

Y QUE LOS TEXTOS SON UN ADORNO A MIS FOTOS.

Por cierto si alguien quiere ver todas mis publicaciones, en el blog no se borra nada, y son 13 años a diario, y hay un buscador para encontrar todo lo publicado… 

“El verdadero propósito es buscar cada día un ratito de felicidad

Feliz día de San Agustín.

















































GRACIAS A LOS QUE HABÉIS VISTO HASTA AQUÍ, ES SEÑAL QUE VALORÁIS LAS FOTOS.

https://joseherfer.blogspot.com/

 


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