16-1-2026 SAN ANTON



Afotando y documentando Toledo. 16-1-26. Imagen de San Antón en la Ermita de San Roque, aunque esta Ermita toledana sea más conocida como la de San Antón por estar situada en este barrio. Si queréis ver más fotos de esta preciosa imagen y leer la historia de este santo que se celebra mañana.

Si, ya sé que es mañana San Antón pero como mañana tengo previsto mostraros las hogueras de San Antón, he pensado que estaría bien adelantaros un día la imagen de este santo para que sepáis algo más. Claro que si veis el blog también veréis alguna hoguera.


San Antonio Abad, conocido como San Antón se desprendió de todos sus bienes y se retiró en soledad. Entonces descubrió la sabiduría y el amor divino a través de la naturaleza. Brevemente esta podría ser su descripción pero si os gustan las fotos sigo con más detalle, pero prometedme ver el blog: 

San Antón nació en Egipto hacia el 251-252. Hijo de una familia acomodada, pierde a sus padres cuando tiene 20 años y decide desprenderse  de todo lo que tiene y retirarse del mundo.

Primero se establece en un cementerio cercano a su aldea nativa, Coma, donde registra extraños episodios con demonios en forma de bestias salvajes con los que se bate a muerte. Después (ya con 35 años) se retira al monte Pispir (hoy llamado Der El Memum) donde pasa 20 años en soledad. 
Hacia el año 305 comienza a vivir en comunidad con sus discípulos, pero solo durante 5 ó 6 años. Después vuelve a refugiarse en la montaña (en un retiro menos estricto) en el lugar donde hoy se encuentra el monasterio que lleva su nombre: Der Mar Antonios.

Allí permanece 40 años hasta su fallecimiento (con 105 años de edad). 
Por esto San Antonio Abad es considerado el fundador del monacato, por su vida en retiro.
Además, como todos sabéis es el patrón de los animales. Esto se debe a dos razones principales: sus episodios con bestias salvajes durante su primer retiro y su descubrimiento de la sabiduría a base de observar a los animales y del amor divino a través de la naturaleza.
Como patrón de los animales, San Antón es el protagonista en su festividad del 17 de enero. Este día es tradición bendecir a animales en muchos municipios de nuestro país. Además, suelen bendecirse los panes del santo, realizarse hogueras y disfrutar de vinos, licores y dulces típicos de cada lugar. 
Y si veis el blog, y os gustan las fotos me extiendo un poco más, pero repetiros que San Antonio Abad llegó al mundo en el seno de una familia copta acomodada, propietaria de fértiles tierras junto al Nilo.

Sus padres, cristianos devotos, le proporcionaron una educación esmerada aunque, según su biógrafo San Atanasio, el joven Antonio prefería la meditación silenciosa a los estudios formales.
El Egipto que vio nacer a Antonio vivía tiempos convulsos. El cristianismo se expandía con fuerza mientras enfrentaba periódicas persecuciones. 



A los veinte años, un acontecimiento transformó radicalmente su vida: la muerte de sus padres. Solo y responsable de su hermana menor, Antonio acudió a la iglesia. El evangelio de aquel día narraba el encuentro de Jesús con el joven rico, incluyendo aquellas palabras que resonarían para siempre en su corazón: “Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Mateo 19:21). 

Para Antonio, no fue una sugerencia sino un mandato directo.
La decisión que tomó entonces asombró a su comunidad: vendió las tierras que había heredado y distribuyó el dinero entre los necesitados. Solo reservó una pequeña parte para asegurar el futuro de su hermana, a quien confió al cuidado de una comunidad de vírgenes consagradas, una institución que ya existía en el cristianismo egipcio primitivo. 
Antonio inició su vida ascética en las afueras de su aldea, bajo la guía de un anciano ermitaño. Durante este tiempo, Antonio aprendió a trenzar cestas de palma, una habilidad que le permitiría más tarde mantenerse en el desierto mediante el intercambio de su trabajo por pan.
El siguiente paso fue más radical: se retiró a unas tumbas abandonadas en el desierto cercano. Los cementerios antiguos, con sus cámaras subterráneas, proporcionaban refugio natural y simbolizaban la muerte al mundo que el asceta buscaba. Fue aquí donde experimentó las primeras tentaciones.
Los cambios históricos que Antonio presenció son asombrosos: vivió las últimas grandes persecuciones, fue testigo de la legalización del cristianismo bajo Constantino, y vio cómo su ejemplo inspiraba a miles de seguidores. Su longevidad excepcional -105 años documentados – le permitió ser testigo de la transformación completa del cristianismo, de religión perseguida a fe oficial del Imperio Romano. 
El desierto egipcio no fue una elección casual para el retiro de Antonio. Esta región árida había sido durante milenios un espacio sagrado en la cultura egipcia, lugar de purificación y encuentro con lo divino. Los antiguos egipcios creían que el desierto occidental, hacia donde se ponía el sol, era el reino de los muertos y la transformación espiritual. Los primeros cristianos egipcios heredaron esta comprensión del desierto como espacio de transformación, conectándola con los relatos bíblicos del éxodo y las tentaciones de Jesús. 


Durante veinte años vivió en completo aislamiento, recibiendo pan y agua cada seis meses a través de una abertura en un muro.  Este periodo de reclusión extrema forjó su carácter y estableció el patrón que otros ermitaños seguirían.

Las famosas tentaciones que experimentó Antonio eran de diversos tipos. Algunas eran puramente psicológicas: la nostalgia por la vida cómoda que había dejado, preocupaciones por su hermana, dudas sobre su vocación.

Otras tomaban formas y apariciones demoníacas, ruidos inexplicables, ataques físicos, etc... 

A pesar de buscar la soledad, la fama de Antonio se extendió. Peregrinos comenzaron a establecerse cerca de su retiro, buscando su guía espiritual. Inicialmente resistente, Antonio eventualmente emergió de su reclusión para instruir a estos aspirantes a ermitaños.

Sus enseñanzas eran sorprendentemente prácticas: enfatizaba la importancia del discernimiento, la necesidad de conocer las propias limitaciones, y el peligro del extremismo en las prácticas ascéticas. 
Su último retiro fue en el monte Coltzum, más cerca del Mar Rojo, donde pasó los últimos treinta años de su vida. Aquí, en una cueva de difícil acceso, mantuvo un pequeño huerto y recibía visitantes seleccionados. Entre ellos estaba el emperador Constantino, quien le escribió cartas solicitando consejo.

Las respuestas de Antonio, muestran una mezcla de respeto y libertad espiritual y es que felicitaba al emperador por recordar que era mortal y necesitaba guía, mientras mantenía su independencia de criterio.


Otra curiosidad de su vida o mejor dicho de su muerte es la historia de las reliquias de San Antonio Abad. Antonio murió en su retiro del monte Coltzum en el año 356, a la extraordinaria edad de 105 años. Siguiendo sus instrucciones específicas, dos de sus discípulos más cercanos enterraron su cuerpo en secreto. Este deseo de un entierro oculto reflejaba tanto su humildad como su preocupación de que su tumba se convirtiera en objeto de veneración excesiva, algo común en el Egipto de su época.

Durante dos siglos, la ubicación exacta de su tumba permaneció como un secreto bien guardado entre los monjes del desierto. Sin embargo, en el año 561, se descubrieron sus restos. El hallazgo coincidió con un momento de intensa actividad constructiva en la región: Justiniano había ordenado la edificación de varios monasterios fortificados en el desierto egipcio, incluyendo el que llevaría el nombre de San Antonio. 

El traslado de las reliquias a Constantinopla en el siglo VII respondió a una amenaza real. La expansión del Islam por Egipto ponía en peligro muchos lugares cristianos. El emperador bizantino ordenó el traslado de numerosas reliquias importantes a su capital, considerada el bastión del cristianismo oriental. Las reliquias de San Antonio llegaron a Constantinopla en el año 635, donde fueron recibidas con grandes honores y depositadas en la iglesia de San Juan Bautista. 



El siguiente capítulo en la historia de las reliquias está ligado a un noble francés llamado Jocelin. En 1070, Jocelin, realizó un peregrinaje a Constantinopla. Durante su estancia en la capital bizantina, Jocelin consiguió trasladar las reliquias del santo a sus tierras en Francia.

El traslado marcó el inicio de una nueva era en la veneración del santo. La llegada de las reliquias fue muy sonada y atrajo a miles de peregrinos y enfermos. Esta afluencia de enfermos y devotos llevó a la fundación de la Orden de los Antonianos en 1095, transformando el lugar en un centro hospitalario de referencia. 

En la actualidad, la mayor parte de las reliquias de San Antonio permanecen en Saint-Antoine-l’Abbaye, conservadas en un relicario del siglo XV. El monasterio, ahora convertido en museo, mantiene viva la memoria del santo a través de exposiciones que documentan tanto su vida como la historia de la orden hospitalaria que llevó su nombre.

Algunas reliquias menores se encuentran dispersas en otros lugares, como el monasterio de San Antonio en el Mar Rojo, que conserva algunos fragmentos retornados desde Francia como gesto de reconocimiento hacia el lugar donde el santo vivió sus últimos años. 
Pero si hay algo por lo que es conocido San Antón es por su relación con los animales, de los cuales es su Patrón Universal. 

La conexión de San Antonio Abad con los animales comienza en el desierto egipcio. Los primeros testimonios, describen cómo el santo aprendió a convivir pacíficamente con la fauna local. 


Lejos de ver a los animales salvajes como amenazas, Antonio desarrolló con ellos una relación que recordaba el estado edénico descrito en el Génesis, donde no existía enemistad entre humanos y bestias.


En el desierto, la supervivencia dependía de entender y respetar a los animales. Las serpientes, que otros temían, se convirtieron en aliadas involuntarias de Antonio: su presencia cerca de las fuentes de agua le ayudaba a identificar manantiales seguros. 

Los chacales, normalmente temidos por los viajeros, respetaban su espacio y ocasionalmente le guiaban hacia oasis desconocidos.


Esta convivencia pacífica impresionó profundamente a sus contemporáneos, para quienes el desierto representaba un lugar de peligros mortales. 

El episodio más célebre de su relación con los animales ocurrió cuando una jabalina le trajo sus crías ciegas. Antonio, conmovido por la confianza del animal, curó a los jabatos con su bendición. Desde entonces, según cuenta la tradición, la jabalina se convirtió en su protectora, espantando a cualquier animal que pudiera perturbar sus oraciones.

Esta historia, más allá de su carácter milagroso, ilustra un aspecto fundamental de la espiritualidad antoniana: la compasión no conoce fronteras entre especies. 



Sin embargo, el vínculo más conocido de San Antonio es con el cerdo, una conexión que se desarrolló siglos después de su muerte a través de la labor hospitalaria de los Antonianos. 



El refranero popular ha conservado vivamente la memoria de San Antonio y su relación con los animales. «Por San Antón, gallinita pon» marca el momento en que las gallinas, respondiendo al incremento de luz solar, aumentan su producción de huevos. «Por San Antón busca la perdiz el perdigón» señala el inicio del apareamiento de estas aves, demostrando cómo el santo se convirtió en referente del calendario natural.


La sabiduría campesina reconocía también los límites de esta protección, como refleja el dicho «Ganado que el lobo ha de llevar ni San Antón lo sabría guardar», una aceptación realista de las leyes naturales. 

En la actualidad, el patronazgo de San Antonio sobre los animales se ha adaptado a nuevas realidades. Las bendiciones del 17 de enero, que tradicionalmente se centraban en animales de labor y ganado, ahora incluyen principalmente mascotas urbanas. 

Esta evolución refleja los cambios en nuestra relación con los animales, pero mantiene vivo el espíritu de compasión y cuidado que caracterizó al santo del desierto.



La imagen del ermitaño que hablaba con las bestias salvajes sigue resonando en una época de creciente preocupación por el bienestar animal y la conservación de la naturaleza. 

No me quiero extender mucho, pero relacionado con este santo estuvo una terrible enfermedad que inspiró una revolución médica, y era conocida como El «fuego de San Antón»

Esta terrible enfermedad, que hoy conocemos como ergotismo, provocaba en sus víctimas una sensación de quemazón tan intensa que parecía que sus cuerpos ardían desde dentro. El nombre científico del causante, Claviceps purpurea, no se descubriría hasta el siglo XIX, pero sus efectos devastadores marcaron profundamente la medicina medieval. 

El ergotismo se manifestaba en dos formas principales. La forma gangrenosa, caracterizada por un dolor abrasador, comenzaba con hormigueo en las extremidades que progresaba hasta la gangrena, llevando frecuentemente a la pérdida de dedos, manos o pies. La forma convulsiva producía alucinaciones terroríficas, convulsiones y estados alterados de conciencia que, en la mentalidad medieval, se interpretaban como posesiones demoníacas. 

El origen de la enfermedad estaba en el pan de centeno, alimento básico de los pobres. En años húmedos, el hongo Claviceps purpurea infectaba el grano, produciendo potentes alcaloides que sobrevivían a la cocción. Las epidemias seguían un patrón estacional, golpeando especialmente en primavera, cuando las reservas de grano del año anterior estaban más contaminadas. 

Esto es algo que solucionaron y descubrieron los Antonianos…

Otra  de las innovaciones más notables de los Antonianos fue su sistema de sostenibilidad comunitaria centrado en el cerdo del Concejo. Estos animales, identificados con una campanilla al cuello, gozaban del privilegio único de vagar libremente por las ciudades medievales, alimentadas por la caridad vecinal.

El legado médico de los Antonianos va más allá del tratamiento del ergotismo. Fueron pioneros en prácticas que hoy consideramos fundamentales: tales como la importancia de la higiene hospitalaria, el registro sistemático de casos y tratamientos, y la atención integral que consideraba tanto el cuerpo como el estado anímico del paciente. Sus técnicas quirúrgicas para amputaciones, desarrolladas por necesidad, establecieron estándares que perdurarían siglos. 



La decadencia de la orden llegó gradualmente con la disminución del ergotismo en Europa, resultado de mejores prácticas agrícolas y cambios en la dieta. En 1777, los Antonianos se fusionaron con la Orden de Malta, pero su influencia en la medicina perduró. 

La devoción contemporánea a San Antonio Abad demuestra una notable capacidad de adaptación a nuevas realidades. Las protectoras de animales lo han adoptado como patrón, conectando su antigua protección del ganado con las preocupaciones modernas sobre el bienestar animal.

Y yo no os aburro más que ya me he extendido mucho, pero prometedme ver el blog que sé que os gustará.


Recordad que daré a me ENCANTA al leeros…. Los días que no pueda contestar…  y que SOLO ESPERO QUE OS GUSTEN LAS FOTOS de este modesto aficionadillo a la fotografía, y para cualquier duda os responderé en mi página de Facebook o en mi blog…


Y como siempre os recuerdo que se pueden ver estas cosas y otras más en mi blog, VEREIS ALGUNA HOGUERA DE SAN ANTON Y MAS IMÁGENES DEL SANTO, ADEMAS SI NO VEIS EL BLOG, NO ENTENDEREIS MUCHAS COSAS QUE OS PONGO, Y OS QUEDAREIS A MEDIAS, YO CREO QUE ES NECESARIO…  os lo recomiendo; os dejo la dirección para que pinchéis y os salga solo:
https://joseherfer.blogspot.com/

SOLO PRETENDO ACERCAR TOLEDO Y HACEROS SENTIR TOLEDO.



Nunca olvidéis que una IMAGEN vale más que MIL PALABRAS.



El componente más importante de una cámara está detrás de ella. Y QUE LOS TEXTOS SON UN ADORNO A MIS FOTOS.

Por cierto si alguien quiere ver todas mis publicaciones, en el blog no se borra nada, y son 12 años a diario, y hay un buscador para encontrar todo lo publicado… 


Feliz día.






 






















GRACIAS A LOS QUE HABÉIS VISTO HASTA AQUÍ, ES

 SEÑAL QUE VALORÁIS LAS FOTOS.


Comentarios

  1. Muy bonitas fotos y su historia muy interesante buenos días qué tengas un buen viernes

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    1. Mil gracias y feliz viernes, me alegro que te hayan gustado las fotos

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  2. Bella imagen de San Antón, en la iglesia de San Roque. San Antón es el patrón de los animales. Se celebra el 17 de enero y sus hogueras son muy famosas la víspera,. En la fiesta se bendicen los animales, y se reparten pastas y limonada entre los asistentes. Bonito relato nos has contado. Las hogueras es la purificación frente a los malos espíritus. Preciosas imágenes nos muestras en la víspera del Santo. A disfrutar.

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    1. Si es mañana, y verás las hogueras, por eso he puesto hoy la imagen del santo. Me alegro que te hayan gustado las fotos y feliz dia

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  3. Buenas tardes, magnífico blog te lo has currado en grande, muy interesante y unas fotos espectaculares gracias 🤩, no conocía tantas cosas que nos cuentas y unas fotos con una imagen del santo preciosas. Feliz día 🥰👍👏👏👏🥰🫂😘😘

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    1. Mil gracias, creo que las fotos de mañana serán espectaculares

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  4. Buenas tardes Hernández, las fotos preciosas de un santo que me gusta mucho porque mi tío cumplía los años ese día 17 y mi abuelo le decía Anton compró un borrico sin albarda así telas compongas para llevarle, gracias por todo la información que das y fotos, feliz día de lux vale.

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    1. Mil gracias..me alegro que te hayan gustado las fotos y feliz día

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